Zuckerberg aboga por acceso democrático a la superinteligencia frente a la centralización en pocas instituciones
Zuckerberg argumentó que el verdadero desafío de la era es quién tendrá acceso a la superinteligencia, y no si ella existirá. Defendió que la tecnología debe ser distribuida y no controlada por un pequeño número de laboratorios que trabajen cerca de estructuras administrativas. Según Zuckerberg, la concentración de poder permite que estas instituciones controlen qué capacidades son accesibles, influyendo en lo que puede ser dicho, conocido y creado. El ejecutivo señaló que el historial del software de código abierto demuestra que la transparencia y el acceso amplo producen seguridad y resiliencia reales, mientras que alternativas centralizadas como burocracias de aprobación tienden a generar captura regulatoria. Para Zuckerberg, superinteligencia personal en manos de todos, con modelos competidores y verdadera soberanía de datos, es mejor protección contra escenarios distópicos que guardianes autoproclamados que alegan estar alineados con la humanidad.